El
principio de la idea de la combinación de alimentos se
basa en que cada uno de ellos contiene hasta cinco nutrientes
(proteínas, grasas, azúcares, almidones y ácidos),
algunos de los cuales resultan pasivos en presencia de otros.
Aunque también se puede producir una reacción
si coinciden dos nutrientes que no compatibilizan con facilidad,
lo que provocaría la interrupción del proceso
digestivo.
Los
nutrientes, en realidad, actúan de forma muy similar
a las personas que no soportan que haya otro líder en
el mismo grupo de amigos. Sólo hay que trasladar la idea
a los alimentos y a la digestión: cada alimento tiene
un nutriente dominante que puede chocar con el de otro alimento
si ambos coinciden en una digestión. De esta forma, al
comer de forma aleatoria dos nutrientes dominantes pueden coincidir
y producirse un conflicto entre ellos.
Consejo
práctico
Según esta teoría, la coincidencia de determinados
nutrientes no sólo empeora nuestras digestiones sino
que, puesto que los nutrientes de los alimentos no digeridos
no se consumen, también se minimiza el valor nutritivo
que extraemos de cada alimento; lo que significa un gasto innecesario
de comida y de energía. Y más y peores consecuencias:
atasca los intestinos y provoca acidez. Sin embargo, si realizaramos
las combinaciones alimenticias correctas, se conseguiría
una digestión casi perfecta y nos beneficiaríamos
al máximo de las virtudes nutritivas de cada comida.
Para
seguir esta idea hay que tratar que sólo un nutriente
domine en cada menú. Eso no quiere decir que tengamos
que seguir una dieta monofágica (de un solo alimento);
se consigue igualmente ingiriendo diversos alimentos combinables,
es decir, con una correcta proporción de nutrientes,
sin quitarle el liderazgo a uno de ellos. La mayor complicación
de este método es saber cuál es el dominante de
cada alimento.
El mejor ejemplo de la restricción de alimentos lo tenemos
en los animales.
Los
carnívoros, sin ir más lejos, no consumen carbohidratos
al tiempo que otras proteínas o ácidos. Los pájaros,
por su parte, cuando incluyen insectos en el menú, dejan
las semillas para otro momento. De modo que la teoría
de la combinación de alimentos es tan antigua como la
existencia de vida.
Teorías
Para la mayoría de los hombres esta idea nació
en 1939, cuando un físico norteamericano llamado Howard
Hay publicó el primer libro sobre este tema. Más
tarde, en la década de los 40, otro americano, el doctor
Shelton, realizó una investigación sobre la combinación
de alimentos específicos, llegando a la conclusión
de que algunas originaban digestiones excelentes, otras buenas
y otras problemáticas. Desde entonces y hasta ahora,
cada cierto tiempo y cada vez con más fuerza, sale a
la palestra esta teoría que no está universalmente
aceptada por nutricionistas y dietistas.