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El
aceite de oliva virgen es el obtenido de la aceituna,
exclusivamente por procedimientos mecánicos, o por
otros medios físicos en condiciones, especialmente
térmicas, que no produzcan alteración del
aceite. No debe tener más tratamiento que el lavado
del fruto, la molienda, la preparación de la pasta,
la separación de fases sólidas y líquidas,
la decantación y/o centrifugación y el filtrado.
El aceite de oliva virgen es por tanto, el zumo oleoso de
un fruto: la aceituna; prácticamente el único
aceite que puede consumirse como se obtiene del fruto. Con
una buena elaboración se mantiene sin alteración
del sabor, de los aromas, y de las vitaminas que el aceite
contenía en la aceituna.
Para obtener un aceite de calidad se debe
partir de unas aceitunas enteras, sanas y maduras. De ahí
la importancia que tienen el cultivo, no sólo para
obtener cantidad, sino para preparar en condiciones óptimas
un fruto del que se pueda extraer un buen aceite. El trato
que la aceituna recibe en la industria va a determinar también
la calidad.
Se consiguen aceites
de calidad cuando las aceitunas se trituran lo
más rápidamente posible, pues el almacenamiento
desencadena procesos fermentativos sobre el fruto, por lo
que el aceite contenido eleva la acidez y toma malos sabores
y olores que lo perjudican. La molturación de la
aceituna y el almacenamiento del aceite también influyen
en gran manera sobre la calidad,siendo importante limitar
al máximo el contacto del aceite con el aire y la
luz.
El aceite de oliva
ayuda a reducir
el riesgo de enfermedades como la diabetes y el cáncer.
Se sabía que
previene los trastornos cardiovasculares y el cáncer
y ahora se ha descubierto que la principal fuente de grasas
de la dieta mediterránea, también ayuda a
retrasar el envejecimiento, debido a los efectos antioxidantes
de sus ácidos grasos y sus componentes minoritarios.
Los expertos aconsejan tomarlo desde la juventud para aprovechar
mejor sus cualidades protectoras.
Los beneficios y
cualidades
Los estudios epidemiológicos
muestran que la dieta mediterránea, como la que se
sigue en España, Grecia e Italia, disminuye el riesgo
cardiovascular, mejorando el perfil de grasas y sustancias
anticoagulantes en la sangre, así como la presión
arterial y el metabolismo de la glucosa o azúcar
sanguíneo.
Además, este tipo de alimentación
modula positivamente el proceso de oxidación que
deteriora las células, la función del endotelio
o tejido que recubre las cavidades orgánicas y el
interior de los vasos sanguíneos y el corazón,
así como la inflamación, implicada en infinidad
de problemas de la salud.
En buen castellano esto significa
menos riesgo de padecer arteriosclerosis, Parkinson, Alzheimer,
demencia vascular, deterioro cognitivo, diabetes y cáncer,
a lo largo de la vida.
Estos beneficios
y cualidades protectoras se atribuyen sobre todo al aceite
oliva virgen, ingrediente fundamental de la saludable dieta
mediterránea. El efecto protector del aceite de oliva
virgen incluso podría ser más importante en
las primeras décadas de vida, lo que aconseja que
su consumo se inicie antes de la pubertad y se mantenga
a lo largo de la vida.
Estas son algunas de las
conclusiones del primer Congreso Internacional Sobre Aceite
de Oliva y Salud (CIAS 2004), celebrado en Jaén,
España, donde se han reunido más de 300 expertos
de todo el mundo para pasar revista a las últimas
investigaciones y evidencias científicas sobre los
efectos saludables y protectores del denominado "oro
verde", el zumo natural de la aceituna.
Es
mejor que otros aceites de semilla
Según este
experto de la Unidad de Lípidos y Arterosclerosis
del Hospital Reina Sofía, de Córdoba, España,
"el consumo habitual de aceite de oliva virgen, porque
los refinados han perdido buena parte de sus componentes
saludables y protectores, aumenta el contenido de ácido
oleico en la membrana de las mitocondrias, lo cual mejora
la fluidez y permeabilidad, y reduce el riesgo de oxidación
de esta estructura encargada de la respiración celular".
El oliva virgen difiere de otros aceites comestibles
de semillas con una similar composición grasa, como
los de soja, canola o girasol, los cuales deben refinarse
antes de ser consumidos y ven alterada su composición
original durante el proceso.
Este zumo natural se mantiene
inalterado y además de sus ácidos grasos monoinsaturados,
contiene cientos de micronutrientes, especialmente antioxidantes,
como los fenoles, vitamina E y carotenos. También
posee cualidades antitrombóticas, es decir que ayuda
a evitar la formación de coágulos en la sangre.
"Los estudios que relacionan
la dieta y las enfermedades en grandes franjas de población
y de donde surgieron los primeros datos de los efectos beneficiosos
del aceite de oliva, siguen confirmando su papel positivo,
aunque hace falta establecer su papel específico
en la dieta mediterránea", señala Pérez
Jiménez.
Lo cierto es que en las grandes
bases de datos médicas como la Cochrane aún
escasean las referencias a estudios específicos sobre
el aceite de oliva, pero abundan los trabajos sobre la dieta
mediterránea, de la cual este alimento es el pilar
fundamental.
Según el doctor
José Mataix Verdú, que abrió
las sesiones del congreso, "el ácido graso más
abundante en el organismo es el oleico, el componente mayoritario
del aceite de oliva, lo cual hace pensar que debe ser beneficioso:
es como si la Naturaleza estuviera a favor de la presencia
de este compuesto, que mejora la fluidez y la permeabilidad
de las membranas celulares, evitando que las altere la oxidación".
El
acido oleico
"A la luz de los conocimientos
actuales, se puede recomendar a las personas comprendidas
entre la infancia y la adultez, sanas o con problemas de
salud, excepto la obesidad, un consumo de 15 a 30 gramos
diarios de aceite de oliva virgen, el cual debe ser tomado
en lugar de otras grasas, no añadido", señala.
Este consumo,
que equivale a dos o tres cucharadas soperas de aceite al
día y a un consumo de un litro de aceite por mes
y familia, debe complementarse con el ácido oleico
proveniente de otras fuentes alimenticias y puede aplicarse
en distintas formas: como aliño de ensaladas, en
rebozados o frituras, en este último caso sin utilizarlo
muchas veces porque se deteriora.
Además, el aceite
de oliva debe tomarse en el marco de una dieta variada,
completa y equilibrada, uno de cuyos modelos es la mediterránea,
rica en alimentos que ayudan a proteger la salud, y en el
marco de un estilo de vida saludable que incluya el ejercicio
físico regular, y la ausencia del hábito de
fumar.
La dieta mediterránea,
según explicó en el congreso de Jaén,
la investigadora griega Antonia Trichopoulou, profesora
de nutrición y medicina preventiva de la Universidad
de Atenas, "se define por nueve componentes: aceite
de oliva, frutas, legumbres, cereales y verduras en proporción
elevada; un aporte moderado de vino y de lácteos;
un contenido entre moderado y alto de pescados, y un moderado
aporte de carne".
Contra
el cancer
Según el
médico oncólogo Ramón Colomer
Bosch, "el 80 por ciento de los cánceres se
deben a motivos no genéticos y a hábitos de
la salud como la dieta, cuyo papel preventivo en la evolución
de la enfermedad puede ser tanto o más importante
que los propios fármacos antioncológicos,
como el tamoxifeno, en el caso de los tumores mamarios".
"Aunque hace poco que se investiga, el nexo aceite
de oliva-cáncer, es consistente: se sabe, por ejemplo,
que entre las poblaciones que consumen este alimento, aparecen
menos tumores gastrointestinales, de mama o próstata,
o que las mujeres curadas o tratadas de cáncer de
mama y que siguen una dieta con aceite de oliva, evolucionan
mejor", señala el especialista del Instituto
Catalán de Oncología, de la Universidad de
Gerona.
Según Colomer,
"se ha comprobado que en las mujeres enfermas con cáncer
de mama, que incluyen aceite de oliva en su dieta se reduce
a la mitad la expresión de un oncogén clave,
mientras que si toman otro tipo de aceite se eleva. Ello
ha estimulado nuevos estudios que comenzarán a dar
resultados en 2006".
"Se van a emprender
iniciativas para establecer cuál es el grado de estrés
oxidativo que producen el cáncer y los distintos
tratamientos antioncológicos, para después
ver los posibles efectos contrarrestantes que ejerce una
alimentación con aceite de oliva y cuál es
la dosis ideal", ha señalado Colomer.
Estas líneas
de investigación consisten en investigar
en qué medida el estrés oxidativo, o daño
que sufren las membranas celulares debido a unas moléculas
derivadas del oxígeno y denominadas radicales libres,
es una causa del cáncer y a su vez una consecuencia
de los propios tratamientos antioncológicos.
"A partir de allí
-según Colomer- se intentará determinar en
qué medida una alimentación con aceite de
oliva contrarresta el estrés oxidativo, y cuál
es la dosis necesaria para conseguirlo".
Hay indicios de que
los componentes del aceite de oliva previenen el
daño genético, inhiben la expresión
de genes relacionados con el cáncer ú oncogenes,
y pueden interrumpir el proceso que hace que unas células
normales se vuelvan cancerosas o bien reducir el crecimiento
de estas últimas.Ello abre la posibilidad, a largo
plazo, de utilizar esos compuestos para acompañar
los tratamientos antioncológicos, para disminuir
la toxicidad de algunos fármacos o para desarrollar
medicamentos basados en este alimento líquido.
Para el doctor Pedro
Sánchez Rovira, del Servicio de Oncología
del Complejo Hospitalario Ciudad de Jaén, "los
estudios demuestran que el diagnóstico precoz reduce
un 3 por ciento el riesgo de mortalidad en cánceres
como el de mama, mientras que la aplicación del mejor
tratamiento disponible reduce la mortalidad de un 10 a un
20 por ciento, según el tipo de tumores".
Hay indicios de que una alimentación con aceite de
oliva puede reducir un 8-10 por ciento, y hasta un 15 por
ciento en el caso del cáncer de colon, el riesgo
de morir a consecuencia de un cáncer.
Para Rovira,
"ello no significa que el aceite de oliva cure el cáncer,
ya que los alimentos no son fármacos y su acción
es siempre preventiva, sino que si se adopta el hábito
de incluirlo en la dieta ahora, incluso mejor desde la juventud,
se reduce el peligro de padecer un proceso canceroso en
el futuro".
Además, los estudios
epidemiológicos muestran que una dieta mediterránea,
rica en aceite de oliva virgen, reduce el riesgo cardiovascular.
El estudio Predimed, que se efectúa en España
con 12 mil personas y dará resultados en tres años,
intenta corroborarlo.
"Es el único
en el mundo diseñado para saber si el aceite de oliva
puede contribuir a la prevención cardiovascular",
señala el doctor José María Ordovás,
del Departamento de Nutrición Humana de la Universidad
de Tufts, en Boston, EU, quien afirma que "añadir
aceite de oliva virgen a la dieta puede contribuir a la
reducción del riesgo coronario".
La doctora María
Isabel Covas, señala la importancia de "preservar
los componentes minoritarios del aceite de oliva, donde
se atesoran buena parte de sus cualidades protectoras, como
son los compuestos fenólicos, que han sido los más
investigados hasta ahora".
Para ello, la experta
de la Unidad de Lípidos y Epidemiología Cardiovascular
del Instituto de Investigación Médica de Barcelona,
recomienda utilizar el aceite de oliva para freír,
"como máximo dos veces y sin calentarlo al punto
de que humeé, ya que pierde sus componentes fenólicos
y se puede deteriorar produciendo incluso sustancias toxicas".
La doctora Covas
también recomienda mantener el óleo
en botellas o envases metálicos, oscuros o bricks,
a salvo de la luz solar, y no en las clásicas aceiteras
transparentes, porque la exposición a la luz también
altera sus compuestos.
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