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Pensando en todo lo
que hacemos durante el día (caminar, correr,
saltar, pensar....) y en lo que realiza nuestro organismo
(respirar, oir, ver...) mientras la sangre circula
por el cuerpo realizando funciones importantísimas;
comprendemos que nuestro organismo funciona continuamente,
hasta cuando dormimos.
Por esto
el hombre, como todo ser vivo, necesita alimentarse
para:
Reponer las pérdidas de materia viva consumida
por la actividad del organismo.
Producir las sustancias necesarias para la formación
de nuevos tejidos, favoreciendo el crecimiento.
Transformar la energía contenida en los alimentos
en calor, movimiento y trabajo.
Clasificación
de los alimentos por su origen:
Los alimentos
por su origen se clasifican en tres grupos:
Los de origen vegetal:
verduras, frutas, cereales.
Los de origen animal: carnes, leche, huevos.
Los de origen mineral: aguas y sales minerales.
Cada uno de estos
alimentos proporcionan a nuestro organismo sustancias
que le son indispensables para su funcionamiento y
desarrollo.
Estas sustancias
son:
Los hidratos de carbono
(pan, harinas, azúcares, pastas), de alto valor
energético.
Las proteínas
(carnes, huevos, lácteos, legumbres) necesarios
para el crecimiento y formación de los tejidos.
Los lípidos
(grasas y aceites) productores de energía.
Aguas y sales minerales en proporciones variables
para el equilibrio de las funciones del organismo.
Las vitaminas, sustancias
químicas complejas, en cantidades mínimas,
pero indispensables para el buen estado del organismo.
Clasificación
de los alimentos por su descripción:
Alimentos lácteos
( leche, caseína, crema, manteca, queso)
Alimentos cárneos y afines (carne, huevos)
Alimentos farináceos (cereales, harinas)
Alimentos vegetales (hortalizas, y frutas)
Alimentos azucarados (azúcares, miel)
Alimentos grasos (aceites alimenticios, grasa alimenticias,
margarina)
Bebidas (bebidas alcohólicas, o sin alcohol
, jarabes, jugos vegetales, bebidas fermentadas, vinos
y productos afines, licores)
Productos estimulantes y fruitivos (cacao y chocolate,
café y sucedáneos, té, yerba
mate)
Correctivos y coadyuvantes (especias o condimentos
vegetales, hongos comestibles, levaduras, fermentos
y derivados, sal y sales compuestas, salsas, aderezos
o aliños, vinagres)
Una buena alimentación
debe ser equilibrada y completa, es decir deben estar
presentes todos los grupos mencionados y cubrir todas
las necesidades del individuo.
¿Qué
son los nutrientes?
Los nutrientes o principios
alimenticios son todas las sustancias integrantes
normales de los alimentos, por ejemplo el almidón
de los vegetales, la grasa de la leche, etc.
Los nutrientes esenciales o principios nutritivos
son sustancias integrantes del organismo, cuya ausencia
del régimen o su disminución por debajo
de un límite mínimo, ocasiona después
de un tiempo variable una enfermedad carencial. Ejemplo
de nutrientes esenciales son: algunos aminoácidos,
la vitamina A, el hierro, el calcio, etc.
Pirámide
de alimentación:
Para estar sanas,
las personas necesitan consumir distintos alimentos
y líquidos. La pirámide de alimentos
básicos describe la calidad y cantidad de los
alimentos diarios que necesitamos para obtener los
nutrientes necesarios.
Pirámide
de Alimentos Básicos Porciones por día
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Grasas,
Aceites, Dulces: Con moderación |
Leche
Yogur y Queso 2-3 Porciones |
Carne,
Pollo Pescado, huevos, Nueces: 2-3 Porciones |
Verduras:
3-5 Porcione |
Frutas:
2-4 Porciones |
Pan,
Cereales, Arroz, Pasta: 6-11 porciones |
Tipos
de alimentos
Los alimentos se pueden
clasificar en panes y cereales, leguminosas o legumbres,
tubérculos y rizomas, frutas y verduras, carne,
pescado, huevos; leche y derivados, grasas y aceites,
y azúcares, confituras y almíbares.
El grupo de panes
y cereales incluye el trigo, arroz, maíz y
mijo. Son ricos en almidones y constituyen una fuente
fácil y directa de suministro de calorías.
Aunque la proteína no abunda en los cereales
integrales, la gran cantidad que se consume aporta
cantidades significativas, las cuales, sin embargo,
deben complementarse con otros alimentos ricos en
proteínas para obtener todos los aminoácidos
esenciales. La harina de trigo blanco y el arroz refinado
son bajos en nutrientes, pero, como todos los cereales
enteros que contienen el germen y la capa exterior
de la semilla, el trigo y el arroz aportan fibra al
cuerpo: las vitaminas B tiamina, niacina y riboflavina,
y los minerales cinc, cobre, manganeso y molibdeno.
Las legumbres o leguminosas
abarcan una amplia variedad de frijoles o judías,
chícharos o guisantes, lentejas y granos, e
incluso el maní. Todos ellos son ricos en almidón,
pero aportan bastante más proteína que
los cereales o tubérculos. La proporción
y el tipo de aminoácidos de las leguminosas
es similar a los de la carne. Sus cadenas de aminoácidos
a menudo complementan a las del arroz, el maíz
y el trigo, que constituyen los alimentos básicos
de muchos países.
Los tubérculos
y los rizomas incluyen varios tipos de papa o patata,
la mandioca y el taro. Son ricos en almidón
y relativamente bajos en proteína, pero aportan
gran variedad de vitaminas y minerales.
Las frutas y verduras son una fuente directa de muchos
minerales y vitaminas que faltan en las dietas de
cereales, en especial la vitamina C de los cítricos
y la vitamina A procedente del caroteno de las zanahorias
y verduras con hoja. En las verduras están
presentes el sodio, cobalto, cloro, cobre, magnesio,
manganeso, fósforo y potasio. La celulosa de
las verduras, casi imposible de digerir, proporciona
el soporte necesario para hacer pasar la comida por
el tracto digestivo. Muchas de las vitaminas más
frágiles hidrosolubles se encuentran en las
frutas y verduras, pero se destruyen con gran facilidad
con el exceso de cocción.
La carne, el pescado
y los huevos aportan todos los aminoácidos
esenciales que el cuerpo necesita para ensamblar sus
propias proteínas. La carne contiene un 20%
de proteína, 20% de grasa y 60% de agua. Las
vísceras son fuentes ricas en vitaminas y minerales.
Todos los pescados contienen un alto porcentaje de
proteínas, y los aceites de algunos de ellos
son ricos en vitaminas D y A. La clara del huevo es
la forma más concentrada de proteína
que existe.
La leche y sus derivados
incluyen la leche entera, el queso, el yogur y los
helados, todos ellos conocidos por su abundancia en
proteína, fósforo y en especial calcio.
La leche también es rica en vitaminas pero
no contiene hierro y, si es pasteurizada, carece de
vitamina C. Aunque la leche es esencial para los niños,
su excesivo consumo por parte de los adultos puede
producir ácidos grasos insaturados que se acumulan
en el sistema circulatorio.
Las grasas y aceites incluyen la mantequilla, manteca,
sebo y aceites vegetales. Todos ellos tienen un alto
contenido de calorías, pero, aparte de la mantequilla
y algunos aceites vegetales como el de palma, contienen
pocos nutrientes.
Los azúcares,
confituras y almíbares se consumen en grandes
cantidades en algunos países, donde constituyen
una gran parte del aporte de hidratos de carbono.
La miel y el jarabe de arce están compuestos
de más de un 75% de azúcar y contienen
pocos nutrientes. El consumo excesivo de azúcar
provoca caries.
Indicaciones
dietéticas
En general, los científicos
recomiendan lo siguiente: comer alimentos variados;
mantener el peso ideal; evitar el exceso de grasas
y aceites, grasas saturadas y colesterol; comer alimentos
con suficiente almidón y fibra; evitar el exceso
de azúcar y sodio, y, en caso de beber alcohol,
hacerlo moderadamente.
Nutrientes
esenciales
Los nutrientes se
clasifican en cinco grupos principales: proteínas,
hidratos de carbono, grasas, vitaminas y minerales.
Estos grupos comprenden un total aproximado de entre
45 y 50 sustancias que los científicos consideran
esenciales para mantener la salud y un crecimiento
normal. Aparte del agua y el oxígeno, incluyen
también unos ocho aminoácidos constituyentes
de las proteínas, cuatro vitaminas liposolubles
y diez hidrosolubles, unos diez minerales y tres electrólitos.
Aunque los hidratos de carbono son una fuente de energía,
no se consideran esenciales, ya que para este fin
se pueden transformar proteínas.
Caloría
Es la cantidad de
calor necesaria para elevar la temperatura de 1 gramo
de agua de 14,5 a 15,5 °C. A veces se especifica
otro intervalo de temperaturas. La definición
más habitual en termoquímica es que
1 caloría es igual a 4,1840 julios (J).
En ingeniería se emplea una caloría
algo diferente, la caloría internacional, que
equivale a 1/860 vatios/hora (4,1868 J). Una caloría
grande o kilocaloría (Cal), muchas veces denominada
también caloría, es igual a 1.000 calorías-gramo,
y se emplea en dietética para indicar el valor
energético de los alimentos.
En el metabolismo energético, la unidad utilizada
suele ser la kilocaloría, que es la cantidad
de energía necesaria para elevar en 1 ºC
la temperatura de 1 kg de agua. Los hidratos de carbono
tienen un contenido medio de 4,1 kilocalorías
(17 julios) por gramo; las proteínas de 4,2
(17,5 julios), y las grasas de 9,3 kilocalorías
(39 julios).
Los hidratos de carbono
son el tipo de alimento más abundante en el
mundo, mientras que las grasas son el combustible
más concentrado y más fácil de
almacenar. Si el cuerpo agota sus reservas de grasas
e hidratos de carbono, puede utilizar directamente
las proteínas de la dieta o descomponer su
propio tejido proteico para generar combustible. El
alcohol es también una fuente de energía
que produce calorías por gramo. Las células
del cuerpo no pueden oxidar el alcohol, por lo que
el hígado tiene que procesarlo para convertirlo
en grasa, que luego se almacena en el mismo hígado
o en el tejido adiposo.
Proteínas
La función
primordial de la proteína es producir tejido
corporal y sintetizar enzimas, algunas hormonas como
la insulina, que regulan la comunicación entre
órganos y células, y otras sustancias
complejas, que rigen los procesos corporales. Las
proteínas animales y vegetales no se utilizan
en la misma forma en que son ingeridas, sino que las
enzimas digestivas deben descomponerlas en aminoácidos
que contienen nitrógeno. Es fácil disponer
de proteínas de origen animal o vegetal. De
los 20 aminoácidos que componen las proteínas,
ocho se consideran esenciales(leucina, isoleucina,
lisina, metionina, fenilalanina, treonina, triptófano
y valina.), deben ser tomados ya listos a través
de los alimentos.
Si estos aminoácidos
esenciales no están presentes al mismo tiempo
y en proporciones específicas, los otros aminoácidos,
todos o en parte, no pueden utilizarse para construir
las proteínas humanas. Por tanto, para mantener
la salud y el crecimiento es muy importante una dieta
que contenga estos aminoácidos esenciales.
Cuando hay una carencia de alguno de ellos, los demás
aminoácidos se convierten en compuestos productores
de energía, y se excreta su nitrógeno.
Cuando se ingieren
proteínas en exceso, lo cual es frecuente en
países con dietas ricas en carne, la proteína
extra se descompone en compuestos productores de energía.
Dado que las proteínas escasean bastante más
que los hidratos de carbono aunque producen también
4 calorías por gramo, la ingestión de
carne en exceso, cuando no hay demanda de reconstrucción
de tejidos en el cuerpo, resulta una forma ineficaz
de procurar energía. Los alimentos de origen
animal contienen proteínas completas porque
incluyen todos los aminoácidos esenciales.
En la mayoría de las dietas se recomienda combinar
proteínas de origen animal con proteínas
vegetales. Se estima que 0,8 gramos por kilo de peso
es la dosis diaria saludable para adultos normales.
Además de intervenir
en el crecimiento y el mantenimiento celulares, las
proteínas son responsables de la contracción
muscular. Las enzimas digestivas son proteínas,
al igual que la insulina y casi todas las demás
hormonas, los anticuerpos del sistema inmunológico
y la hemoglobina, que transporta oxígeno en
la sangre. Los cromosomas, que transmiten los caracteres
hereditarios en forma de genes, están compuestos
por ácidos nucleicos y proteínas.
Muchas enfermedades
e infecciones producen una pérdida continuada
de nitrógeno en el cuerpo. Este problema debe
ser compensado con un mayor consumo de proteína
dietética. Asimismo, los niños también
precisan más proteína por kilogramo
de peso corporal. Una deficiencia de proteínas
acompañada de falta de energía da origen
a una forma de malnutrición proteico-energética
conocida con el nombre de marasmo, que se caracteriza
por pérdida de grasa corporal y desgaste de
músculos.
Minerales
Los minerales inorgánicos
son necesarios para la reconstrucción estructural
de los tejidos corporales además de que participan
en procesos tales como la acción de los sistemas
enzimáticos, contracción muscular, reacciones
nerviosas y coagulación de la sangre. Estos
nutrientes minerales, que deben ser suministrados
en la dieta, se dividen en dos clases: macroelementos,
tales como calcio, fósforo, magnesio, sodio,
hierro, yodo y potasio; y microelementos, tales como
cobre, cobalto, manganeso, flúor y cinc.
El calcio
es necesario para desarrollar los huesos y conservar
su rigidez. La leche y sus derivados son la principal
fuente de calcio.
El fósforo, también presente en muchos
alimentos y sobre todo en la leche, se combina con
el calcio en los huesos y los dientes. Desempeña
un papel importante en el metabolismo de energía
en las células, afectando a los hidratos de
carbono, lípidos y proteínas.
El magnesio,
presente en la mayoría de los alimentos, es
esencial para el metabolismo humano y muy importante
para mantener el potencial eléctrico de las
células nerviosas y musculares.
El sodio está presente en pequeñas cantidades
en la mayoría de los productos naturales y
abunda en las comidas preparadas y en los alimentos
salados. Está también presente en el
fluido extracelular, donde tiene un papel regulador.
El exceso de sodio produce edema, que consiste en
una superacumulación de fluido extracelular.
En la actualidad existen pruebas de que el exceso
de sal en la dieta contribuye a elevar la tensión
arterial.
El hierro
es necesario para la formación de la hemoglobina,
pigmento de los glóbulos rojos de la sangre
responsables de transportar el oxígeno. Sin
embargo, este mineral no es absorbido con facilidad
por el sistema digestivo. En los hombres se encuentra
en cantidades suficientes, pero las mujeres en edad
menstrual, que necesitan casi dos veces más
cantidad de hierro debido a la pérdida que
se produce en la menstruación, suelen tener
deficiencias y deben tomar hierro fácil de
asimilar.
El yodo
es imprescindible para la síntesis de las hormonas
de la glándula tiroides. Su deficiencia produce
bocio, que es una inflamación de esta glándula
en la parte inferior del cuello. La ingestión
insuficiente de yodo durante el embarazo puede dar
lugar a cretinismo o deficiencia mental en los niños.
Los microelementos
son otras sustancias inorgánicas que aparecen
en el cuerpo en diminutas cantidades, pero que son
esenciales para gozar de buena salud. Se sabe poco
de su funcionamiento, y casi todo lo que se conoce
de ellos se refiere a la forma en que su ausencia,
sobre todo en animales, afecta a la salud. Los microelementos
aparecen en cantidades suficientes en casi todos los
alimentos.
Entre los microelementos
más importantes se encuentra el cobre, presente
en muchas enzimas y en proteínas, que contiene
cobre, de la sangre, el cerebro y el hígado.
La insuficiencia de cobre está asociada a la
imposibilidad de utilizar el hierro para la formación
de la hemoglobina. El cinc también es importante
para la formación de enzimas. Se cree que la
insuficiencia de cinc impide el crecimiento normal
y, en casos extremos, produce enanismo. Se ha descubierto
que el flúor, que se deposita sobre todo en
los huesos y los dientes, es un elemento necesario
para el crecimiento en animales. Entre los demás
microelementos podemos citar el cromo, el molibdeno
y el selenio.
Hidratos
de carbono
El grupo de los hidratos
de carbono está formado principalmente por
azúcar, almidón, dextrina, celulosa
y glucógeno, sustancias que constituyen una
parte importante de la dieta de los humanos y de muchos
animales. Los más sencillos son los azúcares
simples o monosacáridos, que contienen un grupo
aldehído o cetona; el más importante
es la glucosa. Dos moléculas monosacáridas
unidas por un átomo de oxígeno, con
la eliminación de una molécula de agua,
producen un disacárido, siendo los más
importantes la sacarosa, la lactosa y la maltosa.
El almidón y
la pectina, un agente cuajante, se usan en la preparación
de alimentos para el hombre y el ganado. La goma arábiga
se usa en medicamentos demulcentes. El agar, un componente
de algunos laxantes, se utiliza como agente espesador
en los alimentos y como medio para el cultivo bacteriano;
también en la preparación de materiales
adhesivos, de encolado y emulsiones.
La hemicelulosa se
usa para modificar el papel durante su fabricación.
Las dextranas son polisacáridos utilizados
en medicina como expansores de volumen del plasma
sanguíneo para contrarrestar las conmociones
agudas. Otro hidrato de carbono, el sulfato de heparina,
es un anticoagulante de la sangre.
Aportan gran cantidad de energía en la mayoría
de las dietas humanas. Se queman durante el metabolismo
para producir energía, liberando dióxido
de carbono y agua.
Hay dos tipos de hidratos
de carbono: féculas, que se encuentran principalmente
en los cereales, legumbres y tubérculos, y
azúcares, que están presentes en los
vegetales y frutas. Los hidratos de carbono son utilizados
por las células en forma de glucosa, principal
combustible del cuerpo.
Los hidratos de carbono en los que se encuentran la
mayor parte de los nutrientes son los llamados hidratos
de carbono complejos, tales como cereales sin refinar,
tubérculos, frutas y verduras, que también
aportan proteínas, vitaminas, minerales y grasas.
Grasas
Las grasas son importantes
en la dieta como fuente de energía, ya que
producen 9 kcal por gramo. En los países desarrollados,
el 40% o más del consumo total de energía
suele proceder de las grasas. Es un porcentaje superior
a lo que se considera recomendable para la salud,
el consumo excesivo de grasas está asociado
a la obesidad, enfermedades de corazón y vesícula
biliar y algunos tipos de cáncer.
Las líneas nutricionales,
por tanto, recomiendan no ingerir más del 30%
de energía a través de las grasas. En
países menos desarrollados, las grasas pueden
aportar menos del 15% de energía, un nivel
de consumo en el que es difícil comer lo suficiente
como para satisfacer las necesidades energéticas.
La grasa también es importante para la absorción
de las vitaminas solubles en grasa, A, D, E y K. Gran
parte del sabor de los alimentos está contenido
en la grasa.
Para ayudar a las
personas a reducir el consumo de grasa, se ha creado
una variedad de productos bajos en grasa para sustituir
parcial o totalmente la mantequilla y la margarina
(que contienen un 80-82% de grasa) de la dieta. Los
productos para untar se hacen con crema fundida y
aceite vegetal y contienen un 72-75% de grasa, mientras
que los mismos productos bajos en grasa son principalmente
aceites vegetales que contienen un 60-70% de grasa,
y se pueden emplear para la cocina igual que la mantequilla
o la margarina. Los bajos (37-40%) y los muy bajos
en grasa (20-25%) contienen grasa láctea y
aceites vegetales, y no son aptos para cocinar. Los
que tienen un contenido muy bajo en grasas (5%) se
fabrican utilizando un sustituto para la grasa como
la Simplesse, una proteína modificada, u Olestra
(ambas son marcas registradas), un poliéster
azucarado que no se digiere.
Las grasas se dividen
en saturadas e insaturadas, dependiendo de si los
enlaces químicos entre los átomos de
carbono de las moléculas contienen todos los
átomos de hidrógeno que pueden tener
(saturadas) o tienen capacidad para más átomos
(insaturadas), debido a la presencia de dobles o triples
enlaces. Generalmente, las grasas saturadas son sólidas
a temperatura ambiente; las insaturadas y poliinsaturadas
son líquidas. Las grasas insaturadas pueden
convertirse en grasas saturadas añadiendo átomos
de hidrógeno.
Cuando se añaden
a la dieta grasas sólidas saturadas, aumenta
la cantidad de colesterol en la sangre, pero si las
grasas sólidas se sustituyen por grasas o aceites
insaturados líquidos (en concreto el tipo poliinsaturado),
la cantidad de colesterol disminuye.
Aunque más escasas que los hidratos de carbono,
las grasas producen más del doble de energía.
Por ser un combustible
compacto, l |