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| El
kiwi, llamado en principio "yang-tao" o "uva
espina china" es originario de China, aunque se
relaciona con , país al cual llegó hace
casi un siglo para convertirse en todo un símbolo
nacional llegando incluso a adoptar el nombre de un
ave no voladora autóctona de la isla. |
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Desde
Nueva Zelanda, posteriormente se extendió su cultivo a
otras latitudes, llegando a países como España,
Italia y Francia, principales países productores en Europa.
Los
kiwis crecen en forma de racimos, en unas plantas trepadoras,
propias de climas templados, que recuerdan a las vides. Se trata
de un fruto de forma ovalada con piel marrón cubierta de
una fina pelusa que encierra en su interior una pulpa verde brillante
y diminutas semillas negras comestibles dispuestas radialmente
alrededor del corazón amarillento de la fruta.
Estos
frutos pesan, aproximadamente entre 50 y 90 gramos. Su aroma es
suave y su sabor dulce y ligeramente ácido, lo que hace
de él una fruta singular.
El
kiwi procede de una planta trepadora que recibe su mismo nombre
y pertenece a la familia de las Actinidiáceas, que incluye
unos 300 árboles y arbustos, muchos de ellos trepadores
y ornamentales propios del hemisferio sur. A pesar de su aspecto
externo poco atractivo, se trata de un fruto muy sabroso, de interesantes
propiedades nutritivas y muy saludable.
Origen y Variedades
Es un fruto exótico que proviene de las laderas del Himalaya,
concretamente de China Continental. Nueva Zelanda, Brasil, Italia
y Chile, son los principales países productores. Algunas
de las variedades más importantes son: Kaquiara II y MG-6,
de agradable sabor y pulpa verde esmeralda y, en España,
la variedad Actinidia deliciosa, procedente de la Hayward. Otras
variedades menos importantes por el pequeño tamaño
de sus frutos son: Monty, Abbot, Bruno, Kramer, Blake, Tomuri
y Matua.
Su
Mejor Epoca
Esta
fruta, al madurar en invierno, aparece en el mercado a partir
de octubre y se mantiene en perfectas condiciones hasta mayo.
Sin embargo, otras variedades como el kiwi procedente de Nueva
Zelanda, también pueden consumirse desde finales de mayo
hasta principios de noviembre.
Características
Forma: es una baya con forma de elipse y cubierta de una piel
repleta de vellosidades.
Tamaño y peso: su tamaño es similar al de un huevo
grande y pesa aproximadamente 80 gramos, según la variedad
de que se trate (Abbot, Bruno, Monty, Hayward, etc.).
Color: la piel es marrón y está recubierta de pequeños
filamentos a modo de pelos y su pulpa tiene un color verde esmeralda
y está repleta de pequeñas pepitas de color negro,
dispuestas en forma de círculo.
Sabor: tiene un sabor agridulce y muy refrescante.
El fruto se recolecta a mediados de octubre y principios de noviembre
en España. Estos frutos no son comestibles inmediatamente
después de su recolección, sino cuando se observa
que tienen una consistencia algo blanda al tacto. Tras la recolección,
parte de los frutos se almacenan en cámaras frigoríficas
para su conservación hasta el mes de junio, cuando son
exportados a países de la Unión Europea. El envasado
se realiza en cajas de cartón para un mejor transporte
y presentación.
Cómo
Elegirlo
A la hora de comprar esta fruta, hay que elegir ejemplares intactos
y sin manchas. Se deben descartar los kiwis muy blandos o dañados
porque tienen menos sabor o sabores extraños. El tamaño
no influye en la calidad del fruto. En un lugar fresco, el kiwi
puede conservarse durante mucho tiempo siempre que esté
protegido contra la deshidratación, por ejemplo con bolsas
de uso alimentario. Si lo conservamos a temperatura ambiente,
nos aguanta hasta 15 días; si lo refrigeramos, un mes y
si lo congelamos, hasta 6 meses. Si se desea que vayan madurando,
se los dejará a temperatura ambiente. La maduración
del kiwi es muy lenta, pudiéndose acelerar si los introducimos
en bolsas junto con manzanas o peras, que desprenden etileno.
De este modo, se obtienen los kiwis en su punto de sazón
en cuestión de 8-10 días.
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Composición por 100 gramos de porción comestible
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| Calorías
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54,2
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| Hidratos
de carbono (g) |
12,1
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| Fibra
(g) |
1,5
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| Potasio
(mg) |
314
|
| Magnesio
(mg) |
27
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| Provitamina
A (mcg) |
3
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| Acido
fólico (mcg) |
29,3 |
Vitamina
C (mg)
|
94
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mcg = microgramos |
Propiedades
Nutritivas
Su componente mayoritario es el agua. Es de moderado aporte calórico,
por su cantidad de hidratos de carbono. Destaca su contenido en
vitamina C; más del doble que una naranja, y vitaminas
del grupo B, entre ellas el ácido fólico. Así
mismo es rico en minerales como potasio, magnesio y fibra, soluble
e insoluble, con un potente efecto laxante. La fibra mejora el
tránsito intestinal. La vitamina C interviene en la formación
de colágeno, huesos y dientes, glóbulos rojos y
favorece la absorción del hierro de los alimentos y la
resistencia a las infecciones. El ácido fólico colabora
en la producción de glóbulos rojos y blancos, en
la síntesis material genético y la formación
anticuerpos del sistema inmunológico. El magnesio se relaciona
con el funcionamiento de intestino, nervios y músculos,
forma parte de huesos y dientes, mejora la inmunidad y posee un
suave efecto laxante. El potasio es necesario para la transmisión
y generación del impulso nervioso, para la actividad muscular
normal e interviene en el equilibrio de agua dentro y fuera de
la célula.
El
kiwi es fruta con un alto contenido en agua y fibra, pero fundamentalmente
destaca por su elevado contenido en vitamina C y E.
-
Energía y macronutrientes . El kiwi es poco calórico,
unas 54 kcal por cada 100 gramos de fruta. Aporta una cantidad
moderada de hidratos de carbono en forma de azúcares (12%),
un 1% de proteínas y 0,5% de grasa.
-
Fibra. Proporciona cantidades importantes de fibra soluble,
que ayuda a normalizar los niveles de colesterol y facilita el
tránsito intestinal, evitando el estreñimiento.
-
Vitaminas. El kiwi es una excelente fuente de vitamina
C. Un solo kiwi cubre de sobra las necesidades diarias de esta
vitamina tanto para un adulto como para un niño. También
es rico en vitamina E y ácido fólico, llegando a
cubrir un 9% y un 20% de las necesidades diarias de estas vitaminas,
respectivamente.
De
esta manera, el kiwi refuerza el sistema inmunitario, que defiende
al organismo, previene de posibles infecciones (resfriados y gripes,
entre otros), y favorece la absorción del hierro (por su
riqueza en vitamina C).
También
protege a las células del proceso de envejecimiento (por
su contenido en vitaminas C y E) y ayuda a prevenir malformaciones
fetales (por su destacado contenido en ácido fólico)
por lo cual resulta muy recomendable en mujeres embarazadas.
-
Minerales. Entre su contenido mineral, destaca el potasio,
el magnesio y el cobre . Una sola pieza cubre el 10% de las necesidades
diarias de magnesio.
El
kiwi es rico en luteína, al igual que el huevo
y otras frutas y verduras (espinacas, brócoli, acelgas).
La luteína es un pigmento de origen natural (carotenoide)
que actúa como un filtro de las radiaciones solares .
Defiende
a la vista frente a algunos de los efectos dañinos del
sol, y actúa como un antioxidante, que protege la vista
del daño producido por el efecto de los radicales libres
implicados en el envejecimiento y desarrollo de enfermedades degenerativas.
Numerosos
estudios científicos relacionan la luteína con la
prevención del cáncer, enfermedades cardíacas
y degeneración macular relacionada con la edad y cataratas,
ambas causas importantes de ceguera.
En Relación con la Salud
Fácil
de consumir; pelado o partido por la mitad y con ayuda de una
cucharilla, resulta muy atractivo y apetecible para quienes no
son consumidores habituales de fruta. Por este motivo y debido
a sus propiedades nutritivas y al aporte de sustancias de acción
antioxidante, su consumo es adecuado para los niños, los
jóvenes, los adultos, los deportistas, las mujeres embarazadas
o madres lactantes y las personas mayores.
Por
su aporte de vitaminas C y ácido fólico, se recomienda
especialmente a quienes tienen un mayor riesgo de sufrir carencias
de dichos nutrientes: personas que no toleran o le disgustan los
cítricos, el pimiento u otros vegetales, que son fuente
casi exclusiva de vitamina C en nuestra alimentación o
para personas cuyas necesidades nutritivas están aumentadas.
Algunas de estas situaciones son: periodos de crecimiento, embarazo
y lactancia materna. Así mismo, el tabaco, el abuso del
alcohol, el empleo de ciertos medicamentos, el estrés y
defensas disminuidas, la actividad física intensa, el cáncer
y el Sida, las pérdidas digestivas originadas enfermedades
inflamatorias crónicas.
La
vitamina C, como antioxidante, contribuye a reducir el riesgo
de múltiples enfermedades, entre ellas, las cardiovasculares,
las degenerativas e incluso el cáncer. Además, debido
a que la vitamina C aumenta la absorción del hierro de
los alimentos, se aconseja en caso de anemia ferropénica,
acompañando a los alimentos ricos en hierro o a los suplementos
de este mineral ya que esto acelera la recuperación. Su
riqueza en ácido fólico confiere al kiwi la propiedad
de mejorar o prevenir anemias y reducir el riesgo cardiovascular
y de espina bífida, un trastorno del sistema nervioso que
puede darse en el feto durante los primeros meses de gestación.
Su
contenido de fibra le confiere propiedades laxantes. La fibra
previene o mejora el estreñimiento, contribuye a reducir
las tasas de colesterol en sangre y al buen control de la glucemia
en las personas que tienen diabetes. Ejerce un efecto saciante,
lo que beneficia a las personas que llevan a cabo una dieta para
perder peso. Además, por su abundancia de potasio y bajo
aporte de sodio, resultan muy recomendables para aquellas personas
que sufren de hipertensión arterial o afecciones de vasos
sanguíneos y corazón. Su contenido de potasio, deberán
tenerlo en cuenta las personas que padecen de insuficiencia renal
y que requieren de dietas especiales controladas en este mineral.
Sin embargo, quienes toman diuréticos que eliminan potasio
y las personas con bulimia se beneficiarán de su consumo.
Comentario
Dietético
Desaconsejado: Enfermedad renal que requiere de una dieta de control
de potasio. Diarrea y alergia a la proteína de la leche
de vaca.
Adecuado y Muy adecuado: Para todas las edades, deportistas. Estreñimiento,
riesgo cardiovascular, diabetes, hiperuricemia y gota, anemia,
estrés y defensas disminuidas. Hipertensión (prescindir
de la sal) y celiaquía.
Curiosidades
La introducción de esta fruta en Nueva Zelanda, tuvo tal
éxito que se le asignó el nombre de kiwi, dada su
semejanza con el cuerpo de una ave no voladora llamada así
y que figura en el emblema nacional. Existen variedades en las
que los frutos están desprovistos de vellosidades.
Cómo Prepararlo
El
kiwi se consume sobre todo como fruta fresca. Se parte por la
mitad y se come con cucharilla o se pela. Se emplea como ingrediente
acompañando a diferentes platos, aunque en general con
fines decorativos. También se añade a las ensaladas
y se usa para elaborar mermeladas, sorbetes, granizados, bebidas
y productos de repostería. Aunque menos frecuente, el kiwi
también puede ser cocinado, rehogado con mantequilla, para
la elaboración de salsas de platos de carne.
Kiwis Rellenos de Queso Tierno
porciones 4
tiempo 30´
Ingredientes
-
10 kiwis
- 125 gramos de queso tierno
- 1 cucharadita de pimentón dulce
- pimienta negra molida y sal
- 5 cucharadas del zumo de 1 limón
- 9 cucharadas de aceite de oliva virgen
- 6 cucharadas soperas de aceite y sal
Preparación
Quitar
o cortar las puntas de los kiwis. Con un vaciador, sacar la parte
central de la pulpa y reservarla para la salsa. Mezclar bien el
queso tierno en trocitos machacados, el pimentón y la pimienta.
Tiene que quedar homogéneo. Para preparar la salsa, triturar
bien la pulpa extraída de los kiwis y mezclarla con el
jugo de limón, el aceite de oliva y la sal. Rellenar los
kiwis con la mezcla, pelarlos y cortarlos en rodajas de unos dos
centímetros. Presentar en una fuente y rociar con la salsa.
Se sirve frío.
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